lunes, 27 de febrero de 2012

EL SILENCIO

           El silencio nos ayuda a mejorar nuestra capacidad de abertura interior y poder sentir, escuchar, ver y comprender lo que realmente somos y lo que nos rodea.
           Se cuenta que una persona entró en una cabina telefónica; buscaba afanosamente el interruptor para iluminar el recinto y alguien que pasaba le dijo: “Si cierra la puerta... automáticamente se enciende la luz”.
           Silencia la mente y automáticamente escucharás el silencio.
          
Cómo conseguirlo:
           Antony de Mello cuenta que un Maestro solía decir que el silencio era el camino mejor para la transformación de una persona, pero nadie conseguía que lo definiese. Siempre que alguien lo intentaba, sonreía y solo lo indicaba con un signo (el de acercar el dedo junto a la boca cerrada). Pero un día alguien le preguntó “¿Cómo se puede conseguir ese silencio del que habláis?” Y contestó: “Donde sea que os encontréis, miradlo todo, aunque os parezca que no hay nada a ver, y escuchad, aunque esté todo aparentemente silencioso”. Esto es lo que se llama:
“Método de la Percepción Atenta”.
           Cada tema, objeto o situación hemos de aprovecharla para ir ejercitándonos en el hábito de explorar con la mirada y los sentidos y comprobaremos que cuanto más miremos, más veremos; que cuanto más entrenamiento vamos adquiriendo, más detalles iremos descubriendo.
           Para conocernos mejor y percibir el interior de los que nos rodean, necesitamos escuchar y mirar con aquel ojo mágico que todos tenemos y que nos permite ver lo que está debajo de la superficie. Esto se consigue ejercitándonos en el hábito del silencio.

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