En EEUU donde hay muchas autopistas que discurren por grandes llanuras monótonas, a un obrero no cualificado que se hallaba sin trabajo se le ocurrió montar un tenderete de bocadillos y bebidas frescas a la vera de una autopista donde había una sombra producida por dos árboles. Puso varios letreros que lo anunciaban, compró varias neveras con hielos y empezó con bocadillos de embutidos y dos tipos de bebidas.
Ante el éxito económico que fue consiguiendo aumentó la
oferta de tipos de bocadillos y de bebidas, lo que le permitió pagar los
estudios universitarios a su hijo.
Éste estudió Ciencias Económicas y terminó con buena
calificación.
Un día fue a ver a su padre y vio el volumen de actividad que llevaba, el número de personas, y la cantidad de materias primas que se desperdiciaban diariamente, y le dijo muy concienzudamente a su padre:
-“se estudia en economía que hay unos ciclos económicos de abundancia y escasez, que se repiten periódicamente en la historia de la humanidad (diluvio, las siete plagas de Egipto, los ciclos de bolsa..). Hasta ahora tú, padre, te has aprovechado de unos años de abundancia y te ha ido muy bien económicamente, pero a los años de euforia siguen los de depresión y he leído que ya hay síntomas que ésta ya ha empezado, así es que te aconsejo que disminuyas el riesgo reduciendo el número de bocadillos y bebidas y en especial las más caras.”
El padre, siguiendo las indicaciones de su hijo, así lo
hizo, y suprimió los bocadillos de jamón y los recién hechos de tortilla que
exigen más personal y tienen mayor coste.
Al cabo de unos meses el hijo volvió a pasar y le preguntó cómo iba el negocio. El padre contestó que había notado menos actividad y que ganaba menos. El economista le replicó:
-“Es natural, se va confirmando lo que te dije, ya ha
empezado la crisis y te advierto que esto se acelera; es decir, que la gente
cuando empieza a darse cuenta precipita las decisiones de ahorro y gasta mucho
menos, así que verás que se disminuirán drásticamente el consumo de bocadillos.
Te aconsejo que te prepares reduciendo el personal y dejando solamente un tipo
de bocadillo y bebida haya que haya pasado este ciclo depresivo”.
Al padre le extrañó este consejo pero pensó que si lo
decía un señor que había estudiado en la universidad se cumpliría. Así lo hizo
y al final tuvo que cerrar el chiringuito.
Y decía a sus amigos:
-“Mi hijo, que ha estudiado en la Universidad, tenía
razón. Decía que hay unos ciclos económicos que no sé lo que son pero que me
han obligado a cerrar el negocio”.
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