En el siglo XVI estaban a la greña los Dominicos y los
Jesuitas. Los primeros más conservadores opinaban que cuando se rezaba no se
podía fumar. Los segundos más progresistas opinaban que sí. Decidieron
consultarlo al Papa. Entro primero el dominico y preguntó: “Santidad ¿cuándo se
reza se puede fumar? Y El Papa le contestó que no. Luego entró el Jesuita y le preguntó:¿c8uando
estoy fumando puedo rezar? Y el papa le contestó: Todas las
ocasiones son buenas.
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