lunes, 11 de marzo de 2013

"NO", UNA PALABRA IMPORTANTE

Es una de las más temidas de nuestro vocabulario. Cuando se escapa de nuestros labios tiene la capacidad de enemistarnos con los demás, pero paradógicamente es también la partícula que nos permite establecer límites, marcar distancias. En muchas ocasiones nos cuesta pronunciarla, por ejemplo: cuando nos piden un favor, cuando el jefe nos invita a que nos quedemos unas horas más, cuando nuestra pareja nos pide algo incómodo. Son retos a los que nos enfrentamos a diario.

Con el deseo de agradar, procuramos evitar el no, adornándolo con todo tipo de disculpas. No resulta  extraño que lleguemos incluso a mentir inventándonos escusa inexistente para evitar eventos no deseados. Si profundizamos un poco más veremos que la realidad es que tememos la reacción del otro ante nuestra negativa, y en qué manera afectará a la imagen que tiene de nosotros esa persona. Y no queremos alterar la armonía en nuestras relaciones.

Negarnos a hacer un favor, no siempre es egoísta.

La utilización del "no" comienza en una edad muy temprana. Es de las primeras palabras que se aprenden a partir de los 2 años. En este momento comienz una etapa de reafirmación por la que pasamos todos, poniendo a prueba la paciencia de nuestros padres. Es nuestro primer canto a la independencia, el primer descubrimiento del "yo". Así establecemos la diferencia entre lo que nosotros queremos y lo que los demás nos exigen.

Saber lo que no se quiere es el primer paso para averiguar lo que se desea.

Es importante cuidar la forma de decir "no". Una buena técnica es añadir la razón principal del porqué no. Al fin y al cabo esta pequeña palabra nos ayuda a sumar en respeto y crecer en libertad.



 

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