Con
el deseo de agradar, procuramos evitar el no, adornándolo con todo tipo de
disculpas. No resulta extraño que
lleguemos incluso a mentir inventándonos escusa inexistente para evitar eventos
no deseados. Si profundizamos un poco más veremos que la realidad es que
tememos la reacción del otro ante nuestra negativa, y en qué manera afectará a
la imagen que tiene de nosotros esa persona. Y no queremos alterar la armonía
en nuestras relaciones.
Negarnos
a hacer un favor, no siempre es egoísta.
La
utilización del "no" comienza en una edad muy temprana. Es de las primeras
palabras que se aprenden a partir de los 2 años. En este momento comienz una
etapa de reafirmación por la que pasamos todos, poniendo a prueba la paciencia
de nuestros padres. Es nuestro primer canto a la independencia, el primer
descubrimiento del "yo". Así establecemos la diferencia entre lo que
nosotros queremos y lo que los demás nos exigen.
Saber
lo que no se quiere es el primer paso para averiguar lo que se desea.
Es
importante cuidar la forma de decir "no". Una buena técnica es añadir
la razón principal del porqué no. Al fin y al cabo esta pequeña palabra nos
ayuda a sumar en respeto y crecer en libertad.
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