martes, 22 de abril de 2014

SANT JORDI


  1. Un libro abierto es un cerebro que habla,
cerrado un amigo que espera,
 
olvidado un alma que perdona,
 
destruido un corazón que llora.

(Proverbio Hindú).
 
  1. La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta.
 
  1. Los libros son como los amigos, no siempre es el mejor el que más nos gusta”. Jacinto Benavente

martes, 15 de abril de 2014

ACCEPTACIÓ O RESIGNACIÓ

A la vida tenim moltes decepcions. Ens adonem que nosaltres som bastants mediocres, que no tenim ni la generositat ni el coratge que hauríem desitjat.

N’hi ha que en front d’aquestes situacions, es desmoralitzen i abandonen l’esforç. És una actitud immadura i poc cristiana. Mai no hem de tirar la tovallola. Sempre hem d’intentar millorar la realitat: la pròpia i la que ens envolta. No oblidem que hi ha moltes coses que avui no existirien si no hi hagués hagut persones, que superant veus desmoralitzadores les van fer realitat.

 
A mi m’agrada molt aquella coneguda pregària: “Senyor, dóna’m coratge per canviar allò que puc canviar. Dóna’m serenor per acceptar allò que no puc canviar, i dóna’m saviesa per distingir un cas de l’altre.

En el cas que hi hagi situacions que no puguem controlar, sempre és a les nostres mans decidir l’actitud amb la que ens hi enfrontem. Aquest és el sentit més profund de la llibertat humana: poder decidir la pròpia actitud. Això només depèn de nosaltres mateixos.

 Per això és important saber distingir entre acceptar i resignar-se.

Acceptar significa comprendre que les situacions humanes no sempre son com jo hauria desitjat. Significa saber-ho assumir sense perdre la pau.

 Resignar-se, en canvi, significa considerar aquesta situació com una derrota. Per això la resignació es viu amb tristesa i pessimisme, treu les ganes de viure i roba la pau. I fins i tot fa minvar l’autoestima perquè ens fa sentir fracassats. Fem el que puguem, confiem en Déu i visquem en pau.

lunes, 7 de abril de 2014

ESTIMAR, ÉS MÉS

Qui és bó, dóna a tots. Qui estima, viu per donar.


Qui és bó, suporta l'ofensa. Qui estima, se'n oblida.

Qui és bo, es compadeix. Qui estima, ajuda.

Qui és bo, ajuda en les necessitats. Qui estima, necessita ajudar.

Qui és bo, no fa mal a ningú. Qui estima, fa bé al que li fa mal.

Qui es bó, veu la manera de donar. Qui estima, dóna sense condicions.

Qui és bó algunes vegades es cansa. Qui estima, mai no descansa.

                                                               Teresa de Calcuta

jueves, 3 de abril de 2014

LA VACA

Un maestro oriental invitó a un discípulo a que le acompañara a visitar alguno de los parajes más pobres de la zona.

Después de caminar un largo rato llegaron a un vecindario muy triste y desolador de la comarca y se dispusieron a buscar la más humilde de las viviendas. Era una casucha de apenas 4m2 dónde vivían 8 personas :el  padre, la madre, cuatros hijos y dos abuelos. Sus ropas rotas y remendadas y el mal olor que envolvía sus cuerpos era la mejor prueba de la miseria que allí reinaba.
Curiosamente en medio de este estado de penuria de la familia, tenían una vaca flacucha cuya escasa leche les proveía de un poco de alimento para sobrevivir.

Allí, en medio de esta pobreza y desorden, el maestro y discípulo pasaron la noche.
Al día siguiente, asegurándose de no despertar a nadie, los dos viajeros reemprendieron al camino pero ante la incrédula mirada del joven y sin que este pudiera hacer algo para evitarlo, súbitamente, el maestro sacó una daga que llevaba en la bolsa y de un sólo tajo degolló a la pobre vaca que estaba atada a la puerta de la vivienda.

 ¿Qué has hecho? Le preguntó al maestro en voz baja para no despertar a la familia. ¿Qué lección es ésta que deja a la familia en la ruina total?
Sin inmutarse el maestro continuó su marcha.

Durante los días siguientes al joven le asaltaba continuamente la idea de que se morirían de hambre.

La historia cuenta que un año más tarde el maestro quiso volver a la casa pobre. Buscaron en vano la humilde vivienda. El lugar era el mismo, pero en lugar de la ruinosa casucha se levantaba una casa recién construida. Creyeron que una nueva familia había ocupado el lugar.
Cuál no sería su sorpresa cuando vio salir de la casa al mismo hombre que los había acogido. Sin embargo su aspecto era completamente distinto: llevaba ropas nuevas, iba aseado y su amplia sonrisa mostraba que algo había sucedido. El joven no daba crédito a lo que veía. ¿Cómo era posible?

El hombre les contó que casualmente el mismo día de su partida, algún desalmado había degollado a su vaca y pasado un primer momento de desesperación, sus hijos decidieron limpiar el patio de atrás, consiguieron unas semillas y las plantaron y cuidaron. Un tiempo después vieron que podían vender los excedentes a sus vecinos y con las ganancias compraron más semillas y acabaron vendiendo en el mercado del pueblo y por primera vez en su vida tuvieron dinero para comprar mejores vestidos y arreglar la casa.
La muerte de la vaca fue el principio de una vida nueva con mejores y mayores oportunidades.

Muchas veces nos conformamos con "vacas" con las que nos acomodamos, y llevamos una vida de mediocridad, que nos impiden buscar estas mejores oportunidades de desarrollo personal.