jueves, 21 de agosto de 2014

SER UN DIRECTIVO BLANDO ES UN TRABAJO DURO



Extracto de un artículo de José María Rodríguez Porras

Un directivo por razón de su cargo ha de plantear asuntos ante los cuales percibe fuertes sentimientos de resistencia. ¿Cómo afrontar estos sentimientos constructivamente?

La táctica de pasar por alto los sentimientos no tiene en cuenta que éstos son una realidad que tiene sus propias leyes, que no son las de la lógica.

Consejos prácticos:

1.Sensibilidad a las expresiones indirectas de resentimiento. Los sentimientos negativos son difíciles de ocultar: el lenguaje no verbal, los gestos faciales y corporales, el tono de voz los revela.

2.Introducir largas pausas para que inviten a responder. Si cada vez que se produce un silencio, el director de la reunión se precipita a llenarlo no deja hueco para la expresión de los sentimientos. En esta reunión hay un "espacio verbal" que los asistentes llenan con sus intervenciones. En este espacio se produce un "pulso" por el poder. Es el modo en el que el director de la reunión expresa su disposición a que los demás participen y expresen sus sentimientos.

3.Aceptar las expresiones de los sentimientos, No rechazarlas ni argüir en contra. El silencio respetuoso es la primera respuesta apropiada.

4.Esforzarse por entender los sentimientos y los razonamientos de los demás. Evitar los juicios y las valoraciones. Crean barreras para el entendimiento.

5.Reflejar los sentimientos sin hacer preguntas. Significa parafrasear las manifestaciones de los demás y pedirles que nos indiquen si les hemos entendido. Debemos cuidar el tono de las preguntas que formulemos. 

La dirección blanda no significa dirección débil y no es una tarea para los pusilánimes sino que hace los jefes más humanos, más creíbles, más motivadores y más abiertos al cambio.

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