Extracto de un artículo de José María
Rodríguez Porras
Un
directivo por razón de su cargo ha de plantear asuntos ante los cuales percibe
fuertes sentimientos de resistencia. ¿Cómo afrontar estos sentimientos constructivamente?
La
táctica de pasar por alto los sentimientos no tiene en cuenta que éstos son una
realidad que tiene sus propias leyes, que no son las de la lógica.
Consejos
prácticos:
1.Sensibilidad
a las expresiones indirectas de resentimiento. Los sentimientos
negativos son difíciles de ocultar: el lenguaje no verbal, los gestos faciales
y corporales, el tono de voz los revela.
2.Introducir
largas pausas para que inviten a responder. Si
cada vez que se produce un silencio, el director de la reunión se precipita a
llenarlo no deja hueco para la expresión de los sentimientos. En esta reunión
hay un "espacio verbal" que los asistentes llenan con sus
intervenciones. En este espacio se produce un "pulso" por el poder. Es
el modo en el que el director de la reunión expresa su disposición a que los
demás participen y expresen sus sentimientos.
3.Aceptar
las expresiones de los sentimientos, No rechazarlas ni argüir en contra. El
silencio respetuoso es la primera respuesta apropiada.
4.Esforzarse
por entender los sentimientos y los razonamientos de los demás. Evitar
los juicios y las valoraciones. Crean barreras para el entendimiento.
5.Reflejar
los sentimientos sin hacer preguntas. Significa
parafrasear las manifestaciones de los demás y pedirles que nos indiquen si les
hemos entendido. Debemos cuidar el tono de las preguntas que formulemos.
La dirección blanda no significa dirección débil y no es una tarea para los pusilánimes sino que hace los jefes más humanos, más creíbles, más motivadores y más abiertos al cambio.
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