lunes, 29 de septiembre de 2014

ESTAR CONECTADO

Necesitamos estar permanentemente localizados. Pero nuestra sociedad se ha convertido en la sociedad de la interrupción.

Antes, cuando alguien telefoneaba a un móvil, arrancaba con una disculpa. Ahora nuestro móvil ha dejado de ser un número privado para convertirse en uno al que se le puede llamar a cualquier hora y por cualquier razón. Esto provoca una serie de interrupciones en nuestra cotidianidad y además se está perdiendo la educación no solo por llamar tanto, sino por aceptar la interrupción en comidas y reuniones, aunque la persona se excuse.

Las interrupciones no solo afectan a la comunicación entre las personas sino también a la capacidad de concentración en nuestro trabajo.

Los psicólogos advierten de la aparición de una nueva patología: la ansiedad de no estar localizable.

Esta comunicación continua, que tiene muchas ventajas, tiene también sus obligaciones: debemos conectarnos varias veces al día para resolver asuntos familiares o profesionales que la inmediatez de la vida actual nos exige.

Hemos de estar conectados pero no tenemos que dejarnos interrumpir contínuamente.

La comunicación por la comunicación, independientemente de su contenido ya no es "pienso, luego existo", sino "respondo, luego existo".

 

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