Las
sensaciones que transmitimos tienen mucha importancia tanto en para nosotros
para los nos rodean.
Todos
conocemos a personas que al poco de estar con ellas nos transmiten su energía,
nos contagian su alegría, su ternura y su pasión por la vida. Son personas con
las que nos sentimos bien. Y otras justo lo contrario. Todo por puro contagio.
Se
ha comprobado que quien comparte actividades profesionales o recreativas, acaba
compartiendo también estados de ánimo o de sentimientos. Los sentimientos son
mucho más contagiosos que las ideas.
Nuestro
estado de ánimo al final del día está condicionado no solo por el cansancio
físico o mental producido por las actividades realizadas sino por el poso que
ha quedado a nuestro interior debido a las emociones que hemos intercambiado a
lo largo de la jornada.
El
contagio emocional es un proceso inconsciente pero si hacemos el esfuerzo de
reflexión podremos evitar el trasladar unas emociones negativas de un ámbito a
otro y ser conscientes de la importancia de ser portadores de energía positiva.
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