jueves, 14 de abril de 2016

PAGANINI


Algunos decían que Paganini era muy raro. Otros que era un genio. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente. Una noche, el escenario de su auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo.

la orquesta y el director fueron aplaudidos, cuando apareció Paganini fue el delirio y empezó el concierto. De repente un extraño sonido interrumpió el ensueño de la platea. Una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto.

El director se detuvo, la orquesta dejó de tocar, pero Paganini siguió extrayendo sonidos deliciosas de un violín con problemas. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar. El público se calmó. Al cabo de un rato otro sonido perturbador llamó la atención de los asistentes: otra cuerda del violín se había roto.

El director de detuvo de nuevo pero paganini siguió consiguiendo sonidos imposibles. La orquesta volvió a tocar y se rompió la tercera cuerda. Todo el mundo quedó espectante  y Paganini pidió al director que continuara el concierto y él supo arrancar todos los sonidos posibles de la cuerda que quedó en el violín. Ninguna nota quedó olvidada.

El director y la orquesta se animaron y el público pasó del temor y el enfado al silencio y al delirio. Paganini alcanzó la gloria.  Su genialidad perdura a través del tiempo.

Es un ejemplo de superación ante las dificultades

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