El desarrollo acelerado de
la tecnología y de los medios de información y comunicación nos impulsan a
desarrollar nuestra creatividad para adaptarnos al cambio en innovar.
La creatividad no es un
atributo de unos pocos elegidos: los artistas, escritores, publicistas...Es una
facultad que tenemos todos, habita en el interior de cada ser humano y debería
surgir en el qué hacer diario.
Desarrollar nuestra
capacidad de innovación nos ofrece ideas y planteamientos distintos para enfrentarnos
a los problemas de un modo diferente.
La creatividad surge de
dentro a fuera, nos obliga a revisar nuestras acciones que muchas veces están
condicionadas por la rutina.
En demasiadas ocasiones
huimos de nuestro espacio interior. Tenemos que programar momentos de reflexión
para analizar cómo estamos realizando nuestras tareas.
Es tal la importancia de
aplicar la creatividad en la vida empresarial que se ha desarrollado la cultura
de la innovación, que es el impulso que da la dirección para fomentar la
creatividad del personal estimulando la iniciativa para proponer cambios en
todos los procesos.
A nivel personal la
creatividad es el mejor medio para transformar nuestra vida pues nos estimula
no solo a aceptar y adaptarnos al cambio, sino que nos proporciona la
inspiración y oportunidad para romper nuestras rutinas y mejorar lo que estamos
haciendo.