La vida es un camino no siempre llano ni fácil. Hay
encrucijadas que nos desorientan y nos plantean dudas. Hay cumbres elevadas y objetivos
que no son fáciles de conseguir.
Pero este camino, afortunadamente, no lo hacemos solos. A lo largo del recorrido
nos vamos encontrando con personas que nos prestan una ayuda muy valiosa.
Algunas, con su firmeza han impedido que nosotros
cayéramos en una situación de la que difícilmente hubiéramos podido salir.
Otras, con su consejo y su ejemplo, han evitado que prendiéramos
caminos que nos hubieran perjudicado.
Y otras nos han abierto nuevos horizontes llenos de
posibilidades.
También hemos encontrado personas que, en los momentos de
flaqueza, cuando no podíamos más, se han puesto a nuestro lado y han sufrido
con nosotros.
Es importante ir recordando con afecto a esas personas
que nos han ayudado y no hemos sabido agradecer suficientemente, y también sería
bueno hacérselo saber.
¡Cuesta tan poco ser agradecido y el que lo recibe, lo valora
tanto!